Gerard fija el rumbo hacia Europa
El Villarreal ahonda la crisis del Betis a la vez que sigue la estela europea. Gerard Moreno, con dos goles, fue el mejor de un partido que solo tuvo emoción en la primera parte.
Si la catástrofe pudiera definir el ecosistema y la tendencia de un club, sin lugar a dudas ese club sería el Real Betis. Un partido que resume una temporada plagada de incertezas y de ‘casis’ que no han terminado en nada, a pesar de los quilates que la plantilla atesora. Los ‘ísis’ como analogía de un club que guardaba esperanzas con cada victoria que les permitía encarrilar el tren europeo, pero que suponía la lenta agonía que Rubí no pudo evitar. Ni el catalán, ni Alexis Trujillo, actual entrenador del Betis, que está sufriendo en sus propias carnes la desesperación de no poder contentar unas expectativas a las que ni siquiera se han acercado.
Matador Moreno
Con solo 1 victoria tras la vuelta de la competición, los andaluces poco se jugaban en relación a la tesitura que afrontaba el Villarreal. A priori competidores por Europa, los castellonenses salieron a la cancha con un firme objetivo por el que jugar y luchar, matiz que los verdiblancos no poseían y diferencial para encarar cualquier partido. Trigueros avisó con un disparo lejano tempranero, pero fue Gerard quien abrió la lata tras un penalti cometido por Bartra a Bacca. En solo 7 minutos, Gerard cavaba un poco más honda la tumba de la desesperación del Betis.
La efectividad que el Villarreal demuestra ahora sí te permite pelear por entrar en Europa, la cual exhiben sea el área que sea. Asenjo, aunque hoy pasó algún apuro obra de Fekir, solo ha encajado un gol en 6 encuentros, y arriba se desperdician muy pocas debido al estado de gracia de Gerard Moreno, actual Zarra liguero. Con la suplencia de Alcácer (en vistas al Barça), el catalán volvió a ser el responsable de la mordiente ofensiva amarilla, y suyo también fue el segundo gol. De hermosa factura, el recorte en seco dentro del área a Sidnei y la posterior sutil definición amplió la distancia en el marcador.
El cruel guion que el Villarreal escribía dejaba muy roto al Betis. Como si de un auténtico drama se tratase, muy pesimista y sin opción de sacudir al protagonista del film, la auto-expulsión al filo del descanso de Fekir por protestar en sendas ocasiones fue el colofón para Calleja y sus hombres. En apenas 45 minutos, el Villarreal sentenció un partido en el que el segundo acto languidecía por voluntad del Villarreal.
Calleja, con los deberes hechos, dio entrada a Bruno y Cazorla, protagonistas en las últimas semanas tras el regreso de Bruno a los terrenos de juego. El Villarreal, menos largo y más compacto, atesoró el balón y dominó el ritmo en todo momento, y los mencionados anteriormente nos recordaron que en España, hace apenas unos años, al fútbol se jugaba de otra manera más vistosa, elegante y, a la vez, eficaz.